Según UNICEF, a nivel mundial el 33% de los niños y adolescentes de entre 2 y 17 años padece sobrepeso y obesidad. Una realidad que tampoco es ajena en España, donde en los últimos 15 años la tasa ha aumentado un 9%. Euskadi tampoco se libra del problema y, aunque los datos se alejan bastante de la media estatal, según recoge el estudio Aladino, la tasa de obesidad infantil en el País Vasco es del 11%, 7 puntos por debajo de la del resto del país.

Con estos datos sobre la mesa, el centro tecnológico AZTI trabaja sabiendo que la alimentación es clave para mejorar la calidad de vida de las personas, para la prevención y la recuperación.  “Creemos que cambiar las opciones de alimentación y mejorar la calidad de la dieta son prioridades para abordar la epidemia de obesidad que sufrimos” afirma Itziar Tueros, responsable del área de Alimentación y Salud de AZTI. “Por ello, buscamos dar una solución integral al problema desde diferentes frentes: la investigación, las oportunidades de compra y la sensibilización” asegura la experta.

«Buscamos dar una solución integral al problema de la obesidad infantil desde diferentes frentes: la investigación, las oportunidades de compra y la sensibilización».

 —  Itziar Tueros, responsable del área de Alimentación y Salud de AZTI

1 Investigación

AZTI es la encargada de liderar el proyecto Obinut que estudia el impacto del consumo de nueces y otros ácidos grasos sobre el metabolismo infantil y en el que participan también el Instituto de investigación Sanitaria Biocruces Bizkaia y el Consiglio Nazionalle delle Rcerche (CNR) italiano.

La cantidad y sobre todo la calidad de las grasas que ingerimos es crucial para la prevención y el tratamiento de la obesidad. Tanto es así que según recientes estudios ciertas grasas monoinsaturadas participan favorablemente en la regulación de la oxidación de grasas, el metabolismo energético, las sensaciones de apetito, el mantenimiento del peso y el metabolismo del colesterol. Por su parte, el consumo de nueces se ha asociado con beneficios para la salud por su capacidad antioxidante, hipocolesterolémica, cardioprotectora, anticancerosa, antiinflamatoria y antidiabética. Y en muchos estudios realizados en población adulta también se ha observado que un consumo moderado de ciertos frutos secos reduce el índice de masa corporal o el riesgo de enfermedad cardiovascular.

En este sentido, el proyecto Obinut es el primero en realizar un ensayo clínico de intervención nutricional en población infantil obesa y con sobrepeso de 6 a 14 años. El proyecto pone su foco en el estudio de los lípidos de membrana celular como un biomarcador integral para evaluar el efecto del consumo de frutos secos en el metabolismo de estos niños. Y lo cierto es que los resultados preliminares indican que aquellos que consumen 30 gramos de nueces al día o siguen una dieta personalizada con suplementos ricos en grasas omega 3, tienden a bajar su peso y ven mejorado su metabolismo lipídico.

Resultados que, de mantenerse, harían necesario plantearse la incorporación de nueces a la dieta a través de nuevos productos alimenticios diseñados específicamente para los niños, niñas y adolescentes teniendo en cuenta sus preferencias alimentarias, percepciones sensoriales y requisitos nutricionales.

2 Oportunidades de compra

Además de mejorar la dieta en casa, ¿qué sucede cuando un niño va a una máquina de vending y los productos que hay no le ayudan? AZTI está trabajando en una iniciativa de vending saludable promovida por el Gobierno vasco (impulsada por el departamento de Salud y con la colaboración de la viceconsejería de Agricultura, Pesca y Política Alimentaria). Una propuesta que trata de dar respuesta a la necesidad de disponer de opciones saludables en formato snacks o aperitivo en estas máquinas, considerando saludables todos aquellos productos que cumplen con los criterios nutricionales de la Estrategia NAOS.

Es por ello que AZTI está buscando alternativas para mejorar la oferta y la logística de estos dispensadores, de forma que se pueda disponer de productos saludables con formatos y precios más atractivos y adecuados. Y lo cierto es que los resultados obtenidos en los proyectos piloto son muy esperanzadores, con reducción de azúcares y grasas, pero sin hacer bajar las ventas y el margen comercial.

3 Sensibilización

¿Y si vamos a la máquina y los niños no quieren comer los snacks? Esta es la tercera vía, la de la sensibilización. En el marco del proyecto europeo EIT Food School Network, el personal investigador de AZTI está trabajando en crear soluciones para mejorar los hábitos alimentarios y reducir el despilfarro de comida en preescolares y escolares.

El objetivo principal de este proyecto es evaluar la percepción que tienen niños de entre 9 y 11 años sobre los alimentos en general y los saludables en particular a través del uso de una aplicación desarrollada por AZTI (‘comocomoyo’). Esta app permitirá evaluar sus preferencias alimentarias, el conocimiento sobre alimentos saludables, los hábitos y el estilo de vida, y valorar si la administración de material formativo sobre alimentación saludable modifica tanto el conocimiento nutricional de los diferentes grupos de alimentos como sus preferencias alimentarias y hábitos.

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