A pesar de que el consumo local no es aún comparable con el consumo convencional, su interés está creciendo exponencialmente en los últimos años.

Sin embargo, pese a que muchas iniciativas y certificaciones fomentan y comunican el valor y la calidad de los productos locales, muchos productos alimentarios de la CAPV como el queso, la alubia o la patata, compiten en desventaja con los productos globales y/o importados por no poder competir en precio.

Por ello, se ha identificado la necesidad de crear una metodología objetiva y cuantificable que ponga en valor las bondades ambientales y socio-económicas que ofrecen este tipo de productos.

La metodología desarrollada consiste en un set de indicadores internacionalmente reconocidos que evalúan y cuantifican de forma robusta y armonizada los impactos ambientales, económicos y sociales de los productos de la cadena de alimentación local para resaltar sus fortalezas e identificar sus debilidades.

En un futuro se espera que esta metodología sirva de herramienta de ayuda a los diferentes agentes que actualmente están invierto esfuerzos en la promoción de la sostenibilidad de los productos agroalimentarios de la CAPV.