MARINA SANTURTUN, directora de mercado de Pesca y océanos sostenibles, y ARANTZA MURILLAS, investigadora en Gestión pesquera sostenible

Históricamente el ecosistema marino se ha explotado para satisfacer las necesidades esenciales de la humanidad como alimentos, combustible y vivienda. Con el tiempo, esta explotación va más allá de las necesidades básicas empezando a incluir otras necesidades asociadas al bienestar humano.

Los servicios ecosistémicos de la pesca

Los beneficios que las personas obtienen de los servicios ecosistémicos son muchos: bienestar social (alimentación, educación, salud, ocio), bienestar económico (generación de ingresos) e incluso bienestar personal. Estos beneficios se obtienen a partir de un amplio número de servicios ecosistémicos tales como provisión (de alimento, agua dulce, energía, etc.) o regulación (transporte de nutrientes, purificación del agua, captura de carbono relacionado con el cambio climático). Pero también existen los servicios ecosistémicos relacionados con lo cultural, de forma tangible o intangible.

Estos servicios incluyen aspectos como la identidad cultural, las expresiones y tradiciones orales, los eventos festivos, rituales y prácticas sociales, las tradiciones, los valores patrimoniales (legados en el paisaje de las culturas pasadas), los servicios espirituales (inspiración sagrada, religiosa o de otro tipo, etc.), la propia inspiración y la estética. Pero ¿cómo medirlos?

Cómo evaluar los servicios ecosistémicos de la pesca

AZTI lidera el proyecto europeo INTERREG CABFishMAN, financiado por la Unión Europea, y otros estudios financiados a través de los fondos Next Generation de la dirección de Pesca Sostenible (Ministerio de Agricultura y Pesca) y de la dirección de Pesca y Acuicultura del Gobierno Vasco. Este conjunto de estudios pretende llegar a una evaluación monetaria de los beneficios asociados directa e indirectamente con el sector pesquero de España, incluyendo los beneficios derivados de los servicios culturales que proporcionan las distintas flotas.

Ya conocemos que la herencia cultural del sector pesquero artesanal del Atlántico, que incluye la actividad pesquera en sí misma, la construcción de embarcaciones y artes de pesca, o la elaboración de salazones y conservas, entre otras, es especialmente relevante en España. Entre los elementos del patrimonio cultural intangible un 20% corresponden con aquellos conocimientos y prácticas relacionadas con la naturaleza, así como con los conocimientos tradicionales de los pescadores adquiridos generación tras generación. Los elementos como las prácticas sociales, los rituales y los eventos festivos (15%), la tradición y la expresión oral (7%) y la gastronomía (13%) son los siguientes en importancia.

Estos tipos de patrimonio cultural contribuyen al bienestar y al refuerzo de la identidad de las comunidades costeras, y su preservación es esencial. Así, el valor de la pesca en España en relación con otros países del arco Atlántico es mayor, ya que existe un mayor arraigo cultural en relación con conocimientos y prácticas relacionados con la naturaleza y la artesanía tradicional, la gastronomía y los eventos festivos.

Aplicar el enfoque ecosistémico a la política pesquera

Además de poner en valor la actividad pesquera reconociendo su valor económico total superior al valor tradicional que se le asigna como proveedor de alimento, la política pesquera común pretende orientar hacia una aproximación ecosistémica de la gestión pesquera. Dicha aproximación requiere de la identificación y valorización de los mencionados servicios y beneficios. Así, si el ecosistema marino se degrada por la sobreexplotación, entre otros factores, pueden llegar a ocurrir efectos negativos en cascada que, pueden dar lugar a una reducción, o a la pérdida completa, de determinados deseos o servicios ecosistémicos valiosos. Es decir, ya cuando hablamos de la aproximación ecosistémica a la gestión de la pesca, el objetivo clave es proteger y salvaguardar la estructura y el funcionamiento del ecosistema para que mantenga la prestación de determinados servicios ecosistémicos, más allá de los tradicionales de la provisión de alimento, y que éstos sean capaces de proveer de un beneficio positivo al conjunto de la sociedad.

El valor de los principales servicios ecosistémicos vinculados con la pesca y sus caladeros debe abordarse de forma integrada de tal manera que será posible identificar trade-offs que adviertan de la pérdida y/o ganancia de los diferentes servicios. Los cuales deberán ser incorporados en las distintas tomas de decisiones de gestión.

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