• El centro tecnológico AZTI participa en el proyecto Red Tecnomifood, que facilita el acceso al uso de las tecnologías ómicas a las empresas del sector alimentario, junto con los centros EURECAT, AINIA, CNTA-Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria y ANFACO–CECOPESCA.
  • La Red Tecnomifood ha generado un modelo de investigación colaborativa pionero en Europa en el ámbito de las tecnologías ómicas, que se calcula que a final de 2022 alcance un importe de unos 5,25 millones de euros en contratos con empresas.
  • El proyecto se encuadra dentro de la primera convocatoria Cervera, en la que por cada euro invertido se han conseguido traccionar 7,2 euros adicionales, como muestra el informe “El impacto de los proyectos Cervera: el éxito de la cooperación en I+D+I”, elaborado por Fedit.
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11 de Enero de 2023 – La Red TecnomiFood, creada en el marco de la primera línea de ayudas del Programa Cervera, ha generado un modelo de investigación colaborativa pionero en Europa para potenciar las tecnologías ómicas en la industria, que ha permitido a los centros tecnológicos que la integran ejecutar 3,25 millones de euros en contratos con empresas en tecnologías ómicas aplicadas a la innovación y desarrollo de alimentos funcionales y nutracéuticos, un importe que se prevé que alcance unos 5,25 millones de euros a final de 2022.

Desde la creación de la Red Tecnomifood en 2020, la financiación pública de proyectos de I+D en los que las tecnologías ómicas aplicadas a la alimentación y a la nutrición desempeñan un papel importante se situó en los 13,4 millones de euros al cierre de 2021 y, al completarse el actual ejercicio de 2022, se espera alcanzar los 17,5 millones de euros, duplicando las previsiones iniciales, tal como lo refleja el informe “El impacto de los proyectos Cervera: el éxito de la cooperación en I+D+I”, elaborado por Fedit.

En cuanto al número de investigadores a jornada completa, de acuerdo con el estudio de Fedit, son 92 a tiempo completo los que trabajan en los centros de la red en tecnologías ómicas, superando en un 23 por ciento las previsiones iniciales.

El proyecto TecnomiFood, liderado por el centro tecnológico Eurecat, reúne a los centros AZTI, AINIA, ANFACO–CECOPESCA y CNTA-Centro Nacional de Tecnología y Seguridad, con el objetivo de “facilitar el acceso de las empresas a las tecnologías ómicas, para ayudarles a innovar en alimentos funcionales, nutracéuticos e ingredientes, que sean efectivos, seguros y beneficiosos”, apunta el director del Área de Biotecnología de Eurecat, el Dr. Antoni Caimari. La clave es favorecer el acceso empresarial en todas las etapas de valor “desde el diseño, el desarrollo y demostración del potencial saludable de un ingrediente hasta la elaboración de un alimento funcional o nutracéutico”, indica.

El consumidor demanda un mercado alimentario saludable, sostenible, seguro y personalizado. El desafío es “entender bien el organismo y pasar de una nutrición basada en guías alimentarias destinadas a la población general, apta para toda la población, pero que no siempre da los resultados que se requiere, a otra adaptada a cada individuo (nutrición de precisión personalizada) o a grupos de individuos con metabolismos similares (nutrición de precisión grupal)”, explica Antoni Caimari.

De todas formas, a pesar de su potencial, la incorporación de las tecnologías ómicas a la investigación y al desarrollo empresarial del sector de la alimentación saludable es aún limitado. Por esta razón, “se impulsó la Red TecnomiFood, para poner a disposición del sector industrial un sistema de centros tecnológicos en cooperación que reúne, en una sola infraestructura, todo lo necesario para resolver dificultades, aprovechar las oportunidades y adelantarse a las tendencias de ingredientes y alimentos funcionales”, señala el director del Área de Biotecnología de Eurecat.

Así, la red “nos permitió posicionar a los centros que damos apoyo a las empresas en esta materia no sólo en el sector agroalimentario español, sino siendo pioneros en una forma de trabajar a nivel europeo, al integrar las capacidades diferenciales de cada centro en cada una de las ómicas”, indica el director científico del Área de Biotecnología de Eurecat, el Dr. Francesc Puiggròs.

En cuanto a la transferencia de tecnología, el principal objetivo era “aprender a trabajar juntos y desarrollar un flujo de trabajo, de modo que se han incrementado los modelos de alto rendimiento para ponerlos al servicio de las empresas”, apunta Francesc Puiggròs. De cara al futuro se le quiere dar continuidad y “hay caminos para hacerlo”, como por ejemplo “incorporar más inteligencia artificial en el futuro, lo que permitirá aunar lo que cada centro hace todavía por separado”.

El consorcio del proyecto TecnomiFood está liderado por Eurecat, a través de sus unidades de Nutrición y Salud y de Ciencias Ómicas, una unidad mixta de I+D+i formada por profesionales de dicho centro y de la Universitat Rovira i Virgili, junto con la AZTIAINIA, CNTA-Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria y ANFACO-CECOPESCA.

Aportaciones de la Red Cervera al tejido empresarial

Fedit señala que los logros de los proyectos financiados por el Programa Cervera van más allá de los avances tecnológicos y presentan un alto impacto económico y social. Según el informe realizado, se ha conseguido apalancar una importante cantidad de fondos, tanto públicos como privados. El análisis pormenorizado de cada proyecto muestra el efecto multiplicador de la inversión, ya que por cada euro invertido en esta convocatoria se han conseguido 7,2 euros adicionales de otras fuentes de financiación, y todo ello cuando los proyectos no han terminado de ejecutarse, por lo que su fase de transferencia a la sociedad no ha llegado a su etapa más relevante.

Las cifras recogidas indican que, al cierre de 2022, se estima que el volumen de ingresos generados por los centros tecnológicos participantes, gracias a la prestación de servicios a empresas en las áreas de I+D incluidas en el Programa Cervera, alcanzará los 109,31 millones de euros. A los que hay que sumar cerca de 175 millones de euros procedentes de diversas líneas de financiación pública, autonómica, nacional y europea. De ese modo, se puede estimar un impacto económico total de 284,31 millones de euros en los algo menos de los 5 años de desarrollo de esta iniciativa, lo que supone aplicar un multiplicador de 7,18 sobre la aportación inicial del programa.

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