ROGELIO POZO. CEO AZTI

La pandemia ha provocado cambios coyunturales en la sociedad y un viaje acelerado al futuro en determinados cambios estructurales que ya estábamos experimentando. El cambio climático con gran impacto en la sociedad futura no se ha acelerado, pero tampoco se han frenado.

Las proyecciones demográficas y la huella ecológica de una persona, por alimentarse y consumir energía, implicarán un incremento de 41 a 60 Gt/año de gases con efecto invernadero si mantenemos los sistemas de vida actuales. Esto nos pone en el camino de un incremento de unos 5ºC por encima de los niveles preindustriales. Mejoras continuas en eficiencia de procesos y un cuso de energías renovables nos podrían llevar a menores emisiones, hasta 35 Gt/año y un incremento de 3ºC. Un calentamiento de más de 1,5ºC provocará subida del nivel del mar, perdida generalizada de la biodiversidad, nuevas plagas y no se dispondrá de agua suficiente ni de tierras para la producción de alimentos.

Prácticamente el 100 % de la ciencia está de acuerdo que el responsable de ese cambio es nuestro estilo de vida actual. Las dudas no son sobre si hay cambio climático, son sobre la velocidad del cambio. Cualquier de estos escenarios requerirán cambios significativos en la sociedad, las personas, los negocios y sistemas económicos.

Hace unas semanas la presidenta de la Comisión, Ursula Von de Leyen, ha propuesto elevar al 55 % la reducción de emisiones contaminantes de la UE para el 2030. Nos enfrentamos ante un desafío enorme y es fácil entender que nos falle el ánimo, sin embargo, hay motivos para estar optimistas, la visión de la “sostenibilidad” se puede aplicar a todas las áreas de la actividad humana.

Es un reto enorme que debe servir de guía a las estrategias empresariales, las políticas públicas y los instrumentos financieros, como los fondos de recuperación europeos, en definitiva, para transformar la sociedad y las personas. Entender la necesidad de abordar estos cambios es fundamental para la colaboración publico privada y organizarnos para afrontar el futuro con garantías de éxito, como ha realizado el Gobierno Vasco en su nueva estructura vinculando el Desarrollo Económico con la Sostenibilidad y el Medio Ambiente.

El desarrollo económico del futuro será sostenible o no habrá desarrollo.

Tenemos ante nosotros enormes desafíos y nos preguntamos ¿por dónde empezar?

5 áreas de actuación para hacer frente a los desafíos del cambio climático

Aunque son muchas alternativas se debería poner el foco en cinco grandes áreas de actuación.

  1. Reformas en los sistemas de producción de alimentos, ya que, habrá que producir en los próximos 50 años más alimentos que en los últimos 500 años y eso no es posible con los sistemas tradicionales, son necesarios nuevos sistemas climáticamente inteligentes y ambientalmente sostenibles -menos agua y uso de tierras, menos fertilizantes, pesticidas y antibióticos-, un cambio en el consumo para una nutrición basada en dietas saludables y sostenibles -menos consumo de carne y más proteína vegetal-, circularidad y eficiencia de recursos de los sistemas alimentarios -menos desperdicio alimentario y aprovechamiento integral de las materias primas-.
  2. Electrificar nuestras vidas, dado que aproximadamente 15 % emisiones de CO2 provienen del transporte terrestre, maritimito y otros sistemas, es necesario desarrollar políticas e incentivos para electrificar el transporte terrestre. En el 2030 entre el 40-50 % de los vehículos deberían ser eléctricos frente al 1 % actual, será clave la logística de distribución de energía y mejora de la eficiencia de los motores eléctricos, así como, el mix de energías en el hogar que deberá cambiar a favor de fuentes de energía renovables de forma mayoritaria.
  3. Rediseñar los procesos industriales, impulsar la economía circular, aumentar la eficiencia de los procesos, incorporar nuevas tecnologías y optimizar los procesos para reducir un tercio las emisiones actuales. La economía circular, que no es la economía del reciclaje, ofrece importantes oportunidades para mejorar el ciclo de vida de las materias primas, ahorrar recursos, reducir emisiones y desarrollo de nuevas tecnologías y empleos. Supone trabajar desde el ecodiseño de los productos minimizando la generación de residuos.
  4. La descarbonización de los combustibles, todavía hoy dos tercios de la potencia mundial energética y el 40 % de las emisiones de C02 se generan usando carbón y gas natural. Es necesario incrementar las fuentes de energías renovables y mejorar su eficiencia. La energía generada del carbón debe reducirse en un 80 % para el 2030 es necesario instalar 8 veces más paneles solares y 5 veces más turbinas eólicas. En sectores industriales de alta demanda energética donde la electrificación no es una opción adecuada el hidrogeno y otras fuentes bioenergéticas de combustibles alternativos como el bio-queroseno tienen que ser desarrolladas.
  5. El escenario de un incremento de 1,5 ºC es inalcanzable sin capturar, usar y/o almacenar CO2 atmosférico y reparar el daño que ya hemos hecho. Cualquier escenario debe contemplar también una rápida reforestación y recuperación de los ecosistemas de estuarios para capturar CO2 de la atmosfera y reemplazar los ecosistemas destruidos por los fuegos. Para 2030 el mundo precisará incrementar la superficie cubierta por arboles al menos en 80 millones de hectáreas, prácticamente dos veces el territorio de la India y deberá tener en cuenta los ecosistemas naturales, los árboles autóctonos y el consumo de agua.

Abordar estos grandes desafíos precisan de palancas que faciliten su implementación como formación, concienciación y participación ciudadana; nuevas regulaciones y políticas e incentivos fiscales, económicos y un consumo integro, basado en la cadena de valores. Los consumidores tenemos que dejar de ser compradores pasivos hacia actores activos y auto organizados que dan forma a los mercados y favorecen que se desarrollen soluciones basadas en sus valores y preferencias.

Todo este camino no será posible sin la ciencia. Desde la ciencia no tenemos respuestas para todas las preguntas, pero si tenemos las mejores respuestas basadas en evidencias con las que la sociedad puede contar para avanzar optimistas y aprovechar el mar de oportunidades que tenemos ante nosotros.

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