• El centro tecnológico AZTI, en colaboración con la Universidad Simon Fraser (SFU) y la Fundación Internacional para la Sostenibilidad de los Productos del Mar (ISSF), ha desarrollado un indicador global que mide el estado de la biodiversidad marina en base a los cambios registrados en el riesgo de extinción de los peces depredadores oceánicos durante siete décadas.
  • Los resultados, publicados en la prestigiosa revista Science, son esperanzadores tras la recuperación global de las especies de atún y marlines de importancia comercial, aunque revelan un problema en la gestión de los tiburones capturados incidentalmente por las mismas pesquerías, lo que muestra la urgencia de poner en marcha acciones para evitar su creciente riesgo de extinción.

Pasaia, 11 de Noviembre de 2022– Estudios recientes sobre la situación de la biodiversidad en el mundo muestran una pérdida sin precedentes de especies, ecosistemas y de diversidad genética en tierra, pero aún se desconoce hasta qué punto estos patrones son generalizados en los océanos. Existe por tanto una necesidad urgente, así como un compromiso global, de desarrollar indicadores de vigilancia que permitan monitorizar la salud de los ecosistemas marinos y el posible riesgo de extinción de sus especies.

El centro tecnológico AZTI, en colaboración con la Universidad Simon Fraser (SFU) y la Fundación Internacional de Sostenibilidad de Productos del Mar (ISSF en sus siglas en inglés), ha desarrollado un novedoso índice con base científica que busca llenar este vacío en cuanto a evaluación del estado de salud de los océanos y su biodiversidad.

En concreto, el equipo de investigadores ha elaborado un Índice de la Lista Roja (RLI por sus siglas en inglés) de peces depredadores oceánicos. Se trata de un conjunto de indicadores que mide la salud de los ecosistemas marinos oceánicos, alejados de las áreas costeras, mediante el seguimiento y el análisis de los cambios anuales registrados, durante los últimos 70 años, en el riesgo de extinción de atunes, marlines y tiburones.

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“Nuestro Índice de la Lista Roja muestra las tendencias del riesgo de extinción de los peces depredadores oceánicos, centinelas de la salud global del océano. Este indicador global ofrece a los organismos implicados en la gestión y conservación de los recursos del mar una herramienta muy útil, con una sólida base científica, para seguir avanzando en la lucha contra la pérdida de biodiversidad en los ecosistemas oceánicos”, explica Maria José Juan Jordá, coordinadora de este trabajo en AZTI y experta en gestión de túnidos.

Este Índice de la Lista Roja de peces depredadores oceánicos, cuyos resultados se han publicado en la prestigiosa revista internacional Science, se basa en los criterios marcados por la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), un sistema ampliamente establecido para clasificar las especies en alto riesgo de extinción global.

Problema central en la gestión Pesquera

Para desarrollar este indicador global de los cambios en el riesgo de extinción, los expertos han analizado los datos históricos registrados por los Organismos Regionales de Ordenación Pesquera (ORP) en 52 poblaciones de 18 especies diferentes de atunes, marlines y tiburones. Los resultados han revelado que la captura incidental de tiburones es el principal problema en la gestión de las pesquerías del atún y de los marlines.

“Mientras que las especies objetivo, como atunes y marlines, se sitúan cada vez más en niveles sostenibles, las especies de tiburones capturadas incidentalmente por las mismas pesquerías siguen disminuyendo debido a las insuficientes acciones de gestión pesquera. A menos que estas no se implementen de manera urgente, su riesgo de extinción seguirá aumentando”, añade la experta.

Además, el estudio de AZTI, SFU e ISSF también conecta por primera vez los cambios anuales en el riesgo de extinción global con los cambios en la mortalidad por pesca durante los últimos 70 años.

“Los datos demuestran que la trayectoria global de los peces depredadores oceánicos es muy sensible y responde directamente a la mortalidad por pesca. Evidenciamos una gran concordancia entre el estado actual de la Lista Roja a nivel de población y el estado de explotación pesquera de los atunes, los marlines y los tiburones, cuando estas comparaciones se aplican a la misma escala”, precisa Maria José Juan Jordá. A lo que la experta añade: “encontramos que los desajustes entre ambos sistemas de evaluación pueden ser entendidos y explicados».

Aunque los autores no proponen utilizar el Índice de la Lista Roja de peces depredadores oceánicos para gestionar las poblaciones de peces, la fuerte correspondencia existente entre las evaluaciones de la Lista Roja y las evaluaciones de la pesca, según los autores del estudio, elimina cualquier barrera técnica para el uso del Índice de la Lista Roja por parte de los responsables políticos para supervisar los objetivos y compromisos globales establecidos por el Convenio sobre la Diversidad Biológica y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para detener e invertir la pérdida de biodiversidad marina.

«La sobrepesca sigue siendo la principal amenaza para la biodiversidad marina oceánica. Brindamos a los responsables de formular las políticas y la toma de decisiones en la gestión y la conservación de los recursos marinos con un sólido conjunto de indicadores con continuidad en el tiempo para observar los cambios en el riesgo de extinción de los peces depredadores oceánicos, evaluar el estado de la biodiversidad y activar planes de recuperación”, concluye la investigadora. La metodología utilizada para estimar el Índice global de la Lista Roja de peces depredadores oceánicos podría aplicarse también a otros peces marinos, lo que ampliaría la representación de las especies marinas en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN para supervisar el cambio de la biodiversidad marina global de forma más eficiente.

La metodología utilizada para estimar el Índice global de la Lista Roja de peces depredadores oceánicos podría aplicarse también a otros peces marinos, lo que ampliaría la representación de las especies marinas en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN para supervisar el cambio de la biodiversidad marina global de forma más eficiente.

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