MANUEL GONZÁLEZ. Coordinador del área de Sistemas de Observación y Datos de AZTI

Septiembre es época de grandes mareas vivas. Esta semana se registrarán las cotas extremas anuales tanto en pleamar como en bajamar. Las previsiones señalan que la pleamar más importante tendrá lugar mañana viernes a las seis de la tarde, con niveles de 4,83 metros de altura y la bajamar será a medianoche, con 0,25 metros.

Sin embargo, el fenómeno de estas mareas no es exclusivo del mes de septiembre. Hay mareas vivas todos los meses del año y se producen en situación de luna nueva o luna llena. Cuando esto ocurre, el efecto de la luna y del sol se ajusta y ambos se suman, originando las mareas vivas. Sin embargo, en cuartos crecientes o menguantes el efecto del sol es contrapuesto al de la luna y entonces las mareas son más pequeñas, las conocidas como mareas muertas

Pero, ¿por qué las mayores mareas vivas del año ocurren en septiembre y en marzo? En estas épocas el efecto del sol es máximo por los equinoccios, que tienen lugar dos veces al año (21 de marzo y 21 de septiembre). Los equinoccios son los momentos del año en que el día (las horas con luz) tienen una duración igual a la de las noches.

En las variaciones del nivel del mar debido a las mareas influyen diversos factores. La parte astronómica es la fundamental (aproximadamente el 95% de la marea total en nuestras costas), es la que provoca la marea propiamente dicha y es predecible con gran exactitud a largo plazo (de un año para otro, o a varios años vista, con una imprecisión de algunos centímetros, 5 – 10 cm, en la altura y de unos pocos minutos, menos de 15’, en el tiempo). Se trata de un proceso de predicción similar, hasta cierto punto, como saber cuándo se producen los cambios de estación o la hora del alba y el ocaso de cualquier día del año, basado en la observación y el ajuste. Sólo por la componente astronómica es igual de probable que sean las mareas vivas de marzo o las de septiembre las más fuertes del año. Sin embargo, en nuestras costas la capa superficial del mar (los primeros 50-100 m) está más caliente en septiembre (final del verano) que en marzo (final del invierno) lo que hace que los niveles de septiembre sean, generalmente, unos pocos centímetros (4 – 8 cm) más altos que los de marzo.

El factor meteorológico, (como máximo unos 30-40 cm de la marea total en la costa vasca) por su parte, resulta menos exacto y sólo es previsible a corto plazo (a menos de 7 días vista). Esta parte meteorológica depende de las condiciones atmosféricas y del mar, es decir, de la dirección e intensidad del viento, presión atmosférica, situaciones de fuertes lluvias, oleaje, etc. Por ello, es más difícil de predecir, pero, puede incrementar gravemente los daños en la costa si las mareas vivas coinciden con el paso de una borrasca y un fuerte temporal. La marea meteorológica es notable en situaciones atmosféricas excepcionales como los huracanes, donde la bajada de la presión atmosférica y el viento pueden causar sobrelevaciones del nivel del mar de más de 1 metro de altura.

Atracción de los astros

La luna, el sol y la tierra juegan un papel crucial en el fenómeno de las mareas. Las mareas vivas tienen lugar cuando estos astros se encuentran situados, más o menos, en línea recta. La gran protagonista del ciclo de las mareas es la luna, mientras que el sol desempeña un papel secundario. Los astros se atraen entre sí y la intensidad de dicha fuerza provoca que la superficie líquida del océano se deforme de manera notable y se traslade por los océanos como una onda. De esta forma, las costas del País Vasco registran casi cinco metros en mareas vivas.

A pesar de que la cornisa cantábrica registra unos desniveles de marea bastante acusados, existen litorales donde esa diferencia es aún mayor. Por ejemplo, la bahía de Fundy en Canadá registra el mayor desnivel del mundo con 20 metros. Muy cerca le sigue la de Mont Saint Michel en Francia, donde se pueden llegar a alcanzar 15 metros.

La intensidad de esta atracción entre los astros depende, de forma proporcional, de la masa de los cuerpos y de forma inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. Como la luna está mucho más cerca de la tierra que el sol, a pesar de tener una masa mucho menor, el efecto lunar sobre las mareas es aproximadamente el doble que el del sol. Es decir, del total de la marea, dos terceras partes es debido a la luna y una tercera parte es por el sol.

En la costa atlántica española la marea es semidiurna, es decir, se producen dos pleamares y dos bajamares durante cada día, y tiene una amplitud de entre tres y cinco metros aproximadamente. En otros lugares, las mareas pueden ser diurnas, diurnas irregulares y mixtas.

En otro orden de cosas, las tablas de mareas son las encargadas de informar sobre la hora y altura en la que se van a producir las pleamares y bajamares en cada día del año. Estas tablas, que se editan todos los años en la mayor parte de las localidades costeras, se elaboran a partir de las medidas de la marea en cada puerto. Fundamentalmente tienen una aplicación a los usos portuarios, entrada y salida de buques en los puertos y otros usos lúdicos, cómo por ejemplo, zona seca de las playas, pesca o marisqueo.

Puedes consultar las tablas de mareas de Bilbao y Pasaia aquí

Últimas noticias