MANUEL GONZALEZ, ALMUDENA FONTÁN y GUILLÉM CHUST. Expertos en Funcionamiento de los Ecosistemas Marinos. AZTI

La temperatura del agua del mar es un buen indicador del Cambio Climático ya que el mar acumula parte del calor atmosférico. El registro más largo de temperatura superficial del agua del mar en nuestra costa son las medidas del Aquarium de Donostia-San Sebastián (desde 1946 hasta la actualidad) y en estas medidas se observa que desde 1980 la temperatura media de la superficie del mar está ascendiendo a un ritmo cercano a 0,2 °C por década. Este ascenso se debe sobre todo al aumento de las temperaturas de la superficie del mar en verano. Hasta la década de los 80 las máximas se situaban entre 22 y 23 °C y desde los 90 superamos siempre los 23 °C, siendo habituales temperaturas de 24 °C e incluso 25 °C.

Desde 1986 AZTI viene realizando mediciones de temperatura frente a las costas de Pasaia, en lo que también viene siendo una de las series históricas más antiguas que se realiza en la columna de agua. En dicha serie se observa que la temperatura de la columna de agua ha aumentado 0,46 °C desde 1986 a 2018 (0,14 °C por década para los 100 primeros metros de la columna de agua).

Datos actuales de la temperatura del mar.

La temperatura del agua del mar depende de los siguientes aspectos principalmente:

  • Profundidad: no es la misma temperatura en superficie que a 20 o 50 m de profundidad.
  • Mes o estación de medición: temperaturas mínimas anuales típicas de 11-12 °C en febrero y máximas entre 23-25 °C a finales de agosto, por ejemplo.

También varía ligeramente durante el día en función de la temperatura atmosférica, la insolación, el viento, etc.

La temperatura del agua en la costa vasca durante el verano es bastante uniforme (diferencias del orden de 1 °C), ya que el caudal de los ríos es bajo y la situación meteorológica suele ser bastante homogénea en la costa vasca.

Bajando a un nivel de detalle mayor en la variación de las temperaturas medias anuales, sí que hay una ligera variación de oeste (Bizkaia) a este (Gipuzkoa), debido a pequeñas diferencias en el clima (más precipitación y temperaturas medias anuales algo más altas en la costa de Gipuzkoa que en la de Bizkaia) y a que la costa de Gipuzkoa está algo menos afectada que la de Bizkaia por las corrientes que llegan desde el Atlántico a Galicia y discurren por todo el Cantábrico.

Los últimos datos de temperatura superficial en mar abierto de la boya de Donosti de la Dirección de Atención de Emergencias y Meteorología del Gobierno Vasco están entre 22 y 23 °C, ligeramente altos (+1 °C sobre la media), pero dentro de lo habitual en la última década. Llevamos un par de semanas de buen tiempo atmosférico y poco oleaje (el oleaje mezcla el agua de superficie más cálida con agua de más profundidad que suele estar más fría) lo cual explica esos valores relativamente altos.

A 10 m de profundidad tenemos temperatura del agua entre 19 y 20 °C, a 30 m entre 15 y 16 °C y a 100 m: 12°C.

Máximos y mínimos históricos de nuestras aguas costeras

Temperaturas por debajo de 10 °C se corresponden a situaciones de invierno con fuertes lluvias y aumento del caudal de los ríos, en esas situaciones la temperatura de la superficie del mar baja, pues el agua terrestre (la de lluvia y la del deshielo) es mucho más baja que la del mar, incluso se han registrado temperaturas de 9 °C (1953, 1965, 1981 y 2010).

La máxima más alta medida fue en 2003 (un verano extraordinariamente cálido) con 26,5 °C, en 2006 y 2018 se rozaron los 26 °C (todos estos datos son de las medidas de Aquarium de Donostia).

Efectos del cambio climático en nuestra fauna marina.

Aunque se ha observado el aumento de la temperatura superficial y a diferentes profundidades en la costa vasca de manera similar al resto del planeta, evaluar el impacto de este aumento sobre las especies marinas es mucho más complejo. Es muy difícil separar el efecto del Cambio Climático de otros impactos que causamos los humanos como es el tráfico marítimo, los vertidos urbanos o industriales, la ocupación de zonas intermareales en los estuarios, la laminación de las avenidas de los ríos con los embalses, etc.

No obstante, sí hay evidencias de que el calentamiento del mar a nivel global está conllevando un desplazamiento de algunas especies marinas hacia los polos, y por lo tanto para una zona dada con la entrada de especies de aguas más calientes y la desaparición de las especies de aguas más frías.

Un ejemplo es el que nosotros mismos hemos estudiado sobre la distribución de la puesta del verdel, detectando un desplazamiento de su centro latitudinal de unos 16 km por década hacia el norte desde 1992. En otro estudio también detectamos que la puesta de la anchoa se ha adelantado unos 6 días por década desde 1987. La estacionalidad es un factor esencial en el ciclo de vida de muchas especies pelágicas, porque determina el momento de la puesta o el inicio de la migración y viene inducido entre otros factores por la temperatura del mar y la mezcla de las diferentes capas.

Otro ejemplo estudiado por AZTI es el avance en la llegada del bonito al golfo de Bizkaia, del orden de 2 días por década desde los 80, asociado al calentamiento del mar del Atlántico tropical y subtropical. En el mar del Norte hay bastantes especies de peces que han aumentado sus poblaciones como el chicharro, anchoa, espadín, abadejo, lenguado común, eglefino, carbonero y rodaballo.

Los escenarios de cambio climático para la segunda mitad del siglo XXI indican que algunas especies de interés pesquero, como los túnidos, se desplazarán hacia el norte buscando zonas con temperaturas similares a las que tenemos actualmente, la anguila también que sufrirá un impacto negativo en la Península Ibérica, mientras que, para la anchoa del golfo de Vizcaya, podría ser positivo.

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