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ADN ambiental para conocer cómo convive el engorde de atún con el entorno marino

Autor/a: Anders Lanzén. Investigador Ikerbasque (PhD)
30.09.2026
Lineas: Biotecnología, Economía azul, Gestión ambiental de mares y costas, Pesca y acuicultura eficiente y sostenible
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Una instalación de acuicultura puede modificar el entorno que la rodea. La acumulación de materia orgánica puede afectar a la calidad del agua y de los sedimentos y, con el tiempo, provocar cambios en las comunidades de organismos que viven en el fondo marino. Pero ¿ocurre lo mismo cuando la actividad se desarrolla en mar abierto?

El proyecto FATUNAMON, que cuenta con el apoyo del Programa de Red Guipuzcoana de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Diputación Foral de Gipuzkoa, ha tratado de responder a esta pregunta estudiando Itsas Balfegó, una instalación de engorde de atún situada frente a la costa de Gipuzkoa. Su objetivo era conocer qué estaba sucediendo a su alrededor durante el primer año de funcionamiento y comprobar si el ADN ambiental podía utilizarse para detectar posibles alteraciones.

La idea parte de algo sencillo: todos los seres vivos dejan en el medio pequeños rastros de material genético. Analizando ese ADN presente en el agua o en los sedimentos es posible obtener información sobre las comunidades biológicas de una zona, sin tener que identificar uno por uno todos los organismos al microscopio.

En FATUNAMON, esta información genética se combinó con modelos oceanográficos que reproducen la circulación del agua. De esta forma, los investigadores pudieron interpretar mejor lo que ocurría alrededor de la instalación y evaluar el estado ambiental de los sedimentos.

Los distintos análisis apuntaron en la misma dirección: durante su primer año de actividad, Itsas Balfegó tuvo un impacto ambiental muy reducido. Los sedimentos próximos mantuvieron una calidad acorde con las condiciones naturales de la zona y los resultados coincidieron con los obtenidos mediante el seguimiento convencional de los macroinvertebrados que viven en el fondo marino.

El proyecto también mostró que los indicadores microbianos basados en ADN, desarrollados a partir de datos del propio estudio y de información procedente de la acuicultura de salmón, pueden aplicarse al seguimiento de instalaciones de engorde de atún en mar abierto.

El resultado es positivo, pero todavía no definitivo. Durante el periodo estudiado, la producción fue inferior a la prevista para los próximos años. Será necesario repetir los análisis cuando aumente la actividad para comprobar si la situación se mantiene.

La importancia de FATUNAMON no está solo en lo que revela sobre esta instalación concreta. También abre la puerta a incorporar el ADN ambiental como herramienta de seguimiento de la acuicultura en mar abierto, ofreciendo al sector y a las administraciones una nueva forma de conocer qué está ocurriendo en el ecosistema.

Equipo Investigador

Anders Lanzén

Anders Lanzén
Investigador Ikerbasque (PhD)

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