La población envejece cada vez más deprisa y la alimentación es una pieza clave para mantener la salud y la calidad de vida. Un problema que afecta directamente a la ingesta, y por tanto al estado nutricional, es la disfagia: la dificultad para tragar de forma segura los alimentos y los líquidos desde la boca hasta el estómago. Puede aparecer asociada a otras enfermedades, como el cáncer, pero su prevalencia es mayor en las personas mayores.
Según un estudio de Fundamed, en España más de dos millones de personas padecen disfagia y alrededor del 90 % no está diagnosticada ni correctamente tratada. En pacientes mayores frágiles hospitalizados por enfermedad aguda, la prevalencia puede alcanzar el 47 %.
El desafío para la industria alimentaria es doble: ofrecer productos que se puedan tragar con seguridad y, a la vez, que nutran lo suficiente y resulten atractivos, para que comer no se convierta en una obligación monótona limitada a purés.
El equipo de AZTI desarrolla productos específicos para personas con disfagia combinando tecnología de alimentos, nutrición y ciencia del consumidor. El trabajo se articula en cinco líneas:
Sectores: Alimentación y Salud, Sector alimentario
Lineas de investigación: Envejecimiento saludable, Nuevos alimentos y tecnologías
Sublíneas de investigación: Análisis sensorial y preferencias de consumo, Formulación y transformación