Las redes de cerco que emplean los atuneros congeladores figuran entre las de mayor tamaño de toda la pesca mundial, con superficies que pueden superar los 540.000 m². A pesar de su magnitud, y a diferencia de otros elementos del buque, estas redes apenas cuentan con sensores que permitan conocer con precisión cómo evolucionan durante la maniobra de pesca.
Esta falta de información limita la toma de decisiones en tiempo real: no es posible anticiparse a corrientes fuertes, a capturas de gran volumen o a los primeros signos de una posible rotura. El resultado son maniobras menos eficientes, mayores riesgos para los operarios y reparaciones o pérdidas de red que resultan muy costosas para las flotas.
A través de la iniciativa SAREBOOST, financiada por el Gobierno Vasco, AZTI identificó y aplicó una red de sensores inalámbricos —ya maduros en otros sectores industriales— al seguimiento de artes de cerco. Esta combinación de tecnologías permite observar la posición y el comportamiento de la red durante toda la maniobra de pesca.
El sistema despliega diminutos sensores subacuáticos inalámbricos integrados en el arte, capaces de registrar profundidad, posición, cabeceo (pitch), balanceo (roll), temperatura del agua y tensiones. Toda esta información se integra en tiempo real en un sistema de visualización que permite a los técnicos de pesca seguir la evolución de la red durante el largado, el virado de jareta, la tracción de la panga y el virado del arte, facilitando decisiones inmediatas para mejorar cada maniobra.
Las primeras pruebas se desarrollaron en cerqueros del golfo de Bizkaia, sentando las bases para escalar el prototipo a la flota de atuneros congeladores.
Sectores: Sector pesquero y acuícola, Tecnología 4.0
Lineas de investigación: Digitalización, Economía azul, Pesca y acuicultura eficiente y sostenible
Sublíneas de investigación: Tecnologías pesqueras