Problema que resuelve
La disfagia, especialmente prevalente en personas mayores, dificulta la ingestión de alimentos normales. Muchas de estas personas están desnutridas, tienen problemas para tragar, texturas inapropiadas, sabores poco atractivos o alimentos muy procesados que no satisfacen sus necesidades nutricionales. Además, existe un gran subdiagnóstico del problema.
Qué hacemos y cómo lo hacemos
- Formulación de productos con texturas blandas, húmedas y cohesivas, con ruptura en partículas pequeñas (máximo ~1,5 mm) para facilitar el tránsito seguro desde la boca al estómago.
- Enriquecimiento nutricional: incluir proteínas de calidad, ácidos grasos insaturados (omega-3, DHA/EPA), vitaminas (A, C, D, E, B6, B12), minerales como calcio, magnesio, zinc, selenio y fibra para suplir posibles déficits.
- Adaptación sensorial: sabores, aromas y experiencias agradables al paladar, para mejorar aceptación, sin limitarse solo a purés.
- Diseño de formatos útiles: envases cómodos (facilidad de apertura, peso reducido, uso con una sola mano), tamaños de porción apropiados, etiquetas claras, adecuadas para población sénior.
- Evaluaciones con paneles de consumidores y pruebas de aceptabilidad sensorial para asegurar que el producto sea adoptado por quienes lo necesitan.
Beneficios clave
- Mejora de la seguridad en la ingesta y reducción del riesgo de atragantamiento.
- Mejor nutrición al asegurarse que cada alimento aporta los macro y micronutrientes esenciales.
- Mayor dignidad y calidad de vida para personas con disfagia, especialmente sénior.
- Productos agradables al paladar que favorecen el consumo habitual.
- Posibilidad para la industria de ofrecer soluciones especializadas con diferenciación en mercado.