Indice de contenidos
Durante el periodo de confinamiento de la alerta sanitaria y para reducir el número de salidas al supermercado, hemos aumentado la cantidad de alimentos perecederos en nuestros hogares. Esto supone organizar minuciosamente nuestro frigorífico. Para ello hay que tener en cuenta las propiedades y necesidades de conservación de cada tipo de alimento. El frigorífico puede ser un foco de contaminación de los alimentos si estos no están bien organizados en su interior, provocando una reducción de la vida útil de los alimentos y una pérdida de nutrientes.
Listamos los elementos a tener en cuenta a la hora de guardar los alimentos en el frigorífico:
La puerta y la parte superior son las que menos enfrían y según vayas descendiendo, enfriará más la nevera. La parta baja, justo encima del cajón de las verduras, es la más fría. Además, es importante dejar espacio entre los alimentos para que el aire de refrigeración circule bien y la distribución de temperatura no se vea afectada.
Hay alimentos mucho más perecederos que otros y que para garantizar su máxima vida útil es importante saber dónde colocarlos dentro de la nevera.

Para evitar contaminaciones cruzadas es importante separar los productos elaborados y tratados térmicamente (sobras y comida elaborada) de los no procesado (por ejemplo, los huevos). Para las sobras de comida o comida elaborada en casa, es preferible dejarlos enfriar un poco antes de introducirlos al frigo para no subir la temperatura del frigorífico (2 horas como máximo) y convenientemente envasados.
Hay alimentos que es mejor no conservar en el frigorífico, para no alterar su sabor y que podamos tomarlos en su punto de maduración. En algunos casos incluso puede acelerar su deterioro. Así por ejemplo tomates, frutas tropicales como la piña, mango, aguacate o los plátanos, patatas, cebollas y ajos siempre hay que almacenarlos también fuera de la nevera.
Se recomienda que los alimentos se organicen por su fecha de caducidad aplicando la regla “FEFO” (First Expired, First Out), lo primero que caduca es lo primero que sale. Por tanto, los alimentos recién comprados, deberían colocarse detrás para así consumir los que más tiempo llevan dentro. De esta manera, se evita que la comida se caduque y se deteriore.
Los alimentos deben estar bien protegidos en el frigorífico colocándolos en envases cerrados o envueltos. De esta manera evitaremos la desecación en contacto con el aire frío, su enranciamiento o oxidación y sobre todo la contaminación cruzada por los exudados que carnes y pescados suelen sufrir.
Adicionalmente a los consejos anteriores y debido a la situación actual, antes de introducir los alimentos en el frigorífico, se recomienda desinfectar la superficie de los mismos. Para los envases se utilizará un paño impregnado en agua y lejía. Para las frutas y verduras se recomienda lavarlas en agua potable con lejía de uso alimentario (una cucharada por cada 3 litros de agua) y después acláralas con abundante agua corriente. No obstante, la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) está haciendo un seguimiento muy exhaustivo de la propagación del virus y hasta la fecha no se ha informado de ningún caso de transmisión a través de alimentos.