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Economía azul: innovación, sostenibilidad y desarrollo territorial desde el mar

Autor/a: Marina Santurtún. Directora de Mercado de pesca y océanos sostenibles
11.03.2026
Lineas: Biotecnología, Cambio climático, Economía azul
Economía azul

Indice de contenidos

Los océanos regulan el clima, producen una parte significativa del oxígeno que respiramos y sostienen actividades esenciales para la alimentación, la energía y la economía global. Pero ese sistema, decisivo para la vida en el planeta, está sometido a una presión cada vez mayor: el aumento de la temperatura del agua, la acidificación, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y la sobreexplotación de recursos están alterando su equilibrio.

En paralelo, crece una pregunta de fondo: cómo seguir desarrollando actividad económica vinculada al mar sin agravar el deterioro de los ecosistemas marinos. Es ahí donde la economía azul gana relevancia. Más que una etiqueta, se trata de un enfoque que propone compatibilizar desarrollo económico, conocimiento científico y sostenibilidad ambiental en los océanos y las zonas costeras.

La idea de partida es clara: no puede haber prosperidad duradera en torno al mar si el propio océano pierde su capacidad de sostener vida, recursos y servicios ecosistémicos. Por eso, la economía azul no plantea únicamente aprovechar mejor el potencial del medio marino, sino hacerlo dentro de los límites ecológicos que garantizan su resiliencia a largo plazo.

Con esa lógica, este enfoque se está consolidando como un marco de actuación cada vez más relevante para territorios costeros que necesitan transformar su tejido económico, reforzar su capacidad de innovación y responder, al mismo tiempo, a algunos de los grandes desafíos ambientales del siglo XXI.

En ese marco, AZTI desempeña un papel que va más allá de la generación de conocimiento científico. Buscamos convertir ese conocimiento en proyectos, alianzas, capacidades tecnológicas y oportunidades concretas de aplicación. Es decir, trabajamos para que la economía azul aterrice en soluciones reales: desde nuevas herramientas y servicios hasta modelos de negocio, dinámicas de colaboración y procesos de transferencia que permitan llevar la innovación al tejido empresarial y a la sociedad.

Esa función es especialmente relevante en un momento en el que la sostenibilidad del medio marino ya no puede entenderse como un freno a la actividad económica, sino como la condición que debe hacerla posible. Promover nuevos desarrollos ligados al mar exige conservar los ecosistemas, mejorar la eficiencia energética, usar los recursos de forma responsable y reforzar la resiliencia de los territorios costeros. Desde esa lógica, AZTI contribuye a impulsar una economía azul basada en la aplicabilidad del conocimiento, la cooperación entre agentes y la generación de valor económico y social con vocación de permanencia.

Un nuevo paradigma para el desarrollo económico ligado al mar

La economía azul engloba el conjunto de actividades económicas vinculadas a los océanos, mares y zonas costeras que buscan generar prosperidad y bienestar social sin deteriorar la salud de los ecosistemas marinos.

La idea es sencilla, pero profundamente transformadora: la prosperidad económica a largo plazo depende del buen estado del océano.

Para hacerlo posible, este modelo se apoya en tres pilares fundamentales.

El primero es la sostenibilidad ambiental, que implica gestionar los recursos marinos de forma responsable y proteger la biodiversidad oceánica. El segundo es la innovación científica y tecnológica, que permite desarrollar nuevas soluciones para aprovechar el potencial del mar de manera más eficiente y respetuosa con el entorno. Y el tercero es la gobernanza colaborativa, basada en la cooperación entre administraciones públicas, empresas, centros de investigación y sociedad.

Desde esta perspectiva, el océano deja de ser únicamente un espacio natural que debemos proteger. Se convierte también en un laboratorio de innovación y en un motor de desarrollo económico sostenible.

Sectores que impulsan la economía azul

Uno de los rasgos más característicos de la economía azul es la convergencia entre sectores tradicionales vinculados al mar y nuevas actividades basadas en el conocimiento científico y la tecnología. Esta combinación está generando oportunidades de diversificación económica y desarrollo territorial.

Entre los sectores más relevantes destacan la pesca y la acuicultura sostenibles, las energías marinas renovables, la biotecnología marina, el turismo costero responsable y el creciente ámbito de la tecnología y la digitalización oceánica.

La pesca y la acuicultura, pilares históricos de muchas economías costeras, afrontan hoy el desafío de garantizar la explotación responsable de los recursos marinos. La mejora en la gestión de los stocks pesqueros, el desarrollo de sistemas de producción acuícola más eficientes o la innovación en técnicas de captura están impulsando una transición hacia modelos más sostenibles.

En paralelo, el océano se está consolidando como una fuente estratégica de energía limpia. Tecnologías como la energía eólica offshore flotante, la energía de las olas o la mareomotriz desempeñan un papel cada vez más relevante en la transición energética global. Además de contribuir a la descarbonización, estas soluciones generan nuevas cadenas de valor industrial ligadas a la ingeniería marina y al desarrollo tecnológico.

Otro ámbito con enorme potencial es la biotecnología marina. Los organismos que habitan los océanos contienen compuestos con aplicaciones en salud, alimentación, cosmética o nuevos biomateriales. La investigación en este campo está permitiendo desarrollar ingredientes y soluciones innovadoras basadas en la biodiversidad marina.

El turismo costero, uno de los sectores económicos más importantes para muchas regiones, también forma parte de la economía azul. El reto consiste en promover modelos de turismo responsables que protejan los ecosistemas marinos y el patrimonio natural al tiempo que generan oportunidades económicas para las comunidades locales.

Por último, el conocimiento del océano está experimentando una transformación profunda gracias a la tecnología. Sensores oceanográficos, satélites, inteligencia artificial o el análisis de grandes volúmenes de datos permiten monitorizar ecosistemas marinos, anticipar riesgos y mejorar la gestión de los recursos naturales. Esta digitalización está dando lugar a nuevos servicios y soluciones para la observación y gestión del océano.

Los retos de una economía azul sostenible

A pesar de su enorme potencial, el desarrollo de la economía azul no está exento de desafíos. La presión sobre los ecosistemas marinos, el impacto del cambio climático o la creciente competencia tecnológica obligan a avanzar hacia modelos productivos cada vez más sostenibles e innovadores.

Uno de los retos más urgentes es la adaptación al cambio climático. Las zonas costeras son especialmente vulnerables a fenómenos como la subida del nivel del mar, la erosión litoral o la acidificación oceánica. Desarrollar estrategias de adaptación y resiliencia resulta fundamental para proteger tanto los ecosistemas como las actividades económicas que dependen de ellos.

Otro desafío importante es la digitalización del sector marítimo. Las tecnologías digitales pueden mejorar la eficiencia, la trazabilidad y la sostenibilidad de muchas actividades marinas, pero su implementación requiere infraestructuras adecuadas, formación especializada y estándares tecnológicos comunes.

Al mismo tiempo, sectores emergentes como la energía offshore, la biotecnología marina o la robótica submarina evolucionan a gran velocidad. Mantener la competitividad en estos ámbitos exige reforzar la investigación, el desarrollo tecnológico y la transferencia de conocimiento hacia el tejido empresarial.

A todo ello se suma la necesidad de avanzar en la planificación del espacio marítimo. El océano alberga múltiples usos —pesca, transporte, energía, conservación o turismo— que deben gestionarse de forma equilibrada mediante modelos de gobernanza integrados.

Innovación y colaboración: claves para el desarrollo territorial

La economía azul no solo abre nuevas oportunidades sectoriales. También impulsa la creación de ecosistemas de innovación en torno al conocimiento marino y marítimo, donde ciencia, empresa y administración colaboran para desarrollar soluciones con impacto territorial.

Un ejemplo de este enfoque es el Polo de Economía Azul de Oarsoaldea (Oarsoaldea Urdina Poloa), una iniciativa orientada a dinamizar el desarrollo económico y tecnológico vinculado al mar en este territorio.

Este polo actúa como un espacio de encuentro entre empresas, centros de investigación e instituciones públicas, facilitando el impulso de proyectos transformadores en ámbitos estratégicos de la economía azul.

Entre sus principales líneas de trabajo se encuentran la investigación oceanográfica y la monitorización del océano, la conservación de los recursos marinos y la gestión sostenible de la pesca, la economía circular aplicada a residuos marinos o el desarrollo de soluciones para la seguridad y resiliencia marítima.

El polo también impulsa proyectos vinculados al transporte y la tecnología naval, las infraestructuras portuarias sostenibles, las energías renovables marinas o el turismo marítimo responsable.

Este tipo de iniciativas demuestran que la economía azul puede convertirse en una herramienta poderosa para generar empleo cualificado, innovación tecnológica y desarrollo territorial, al tiempo que contribuye a proteger el medio marino.

El papel de la ciencia en la economía azul

La transición hacia una economía azul sostenible solo es posible si se apoya en una sólida base científica y tecnológica. Comprender cómo funcionan los ecosistemas marinos, desarrollar nuevas tecnologías o evaluar el impacto de las actividades humanas en el océano son pasos imprescindibles para tomar decisiones informadas.

En este proceso, los centros de investigación especializados en ciencias marinas desempeñan un papel fundamental. Su labor permite generar conocimiento científico, desarrollar soluciones innovadoras y transferir tecnología al sector productivo.

A través de proyectos de investigación, plataformas de observación oceánica, desarrollo tecnológico o colaboración con empresas e instituciones, la ciencia contribuye a convertir los retos del océano en oportunidades para la sociedad.

Un futuro que se construye desde el océano

Los océanos cubren más del 70 % de la superficie del planeta y desempeñan un papel clave en el equilibrio climático, la biodiversidad y la seguridad alimentaria. Su protección y gestión sostenible se han convertido, por tanto, en una prioridad global.

La economía azul propone precisamente eso: un modelo de desarrollo capaz de integrar innovación, sostenibilidad y progreso económico.

En un momento en el que la relación entre la humanidad y el océano está cambiando, avanzar hacia este enfoque no es solo una oportunidad para las regiones costeras. Es, sobre todo, una condición necesaria para garantizar el futuro de los mares y de las sociedades que dependen de ellos.

 

Equipo Investigador

Marina Santurtún

Marina Santurtún
Directora de Mercado de pesca y océanos sostenibles

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