MATXALEN URIARTE. Experta en Alimentación y Salud. AZTI

En la actualidad, la esperanza de vida continúa aumentando y el número de personas de más de 65 años sigue creciendo; hoy hay más de 560 millones y está previsto que para 2030 la cifra supere los 1.000 millones. Sin embargo, el aumento constante de la esperanza de vida se ve “limitado” principalmente por una nueva pandemia: la obesidad, que afecta ya al 30% de la población mundial y supone 4,4% del PIB total de España, una cifra va en aumento.

Además, hoy en día en los países industrializados el 75 % de las muertes en personas de más de 65 años son consecuencia del cáncer y de las enfermedades cardiovasculares, dos dolencias fuertemente relacionadas con la alimentación y el estilo de vida.

Entonces, ¿podemos frenar este gran problema? ¿Existe una solución? La respuesta pasa por aumentar la colaboración entre Alimentación y Salud y convertirlas en un binomio inseparable. La alimentación es clave para mejorar la calidad de vida de las personas, para prevenir enfermedades y para su recuperación.

Innovación para conseguir una dieta a medida

La forma en que comemos, la dieta y nuestro estilo de vida tienen un impacto determinante en la prevención de enfermedades y en la mejora de la calidad de vida. Pero ¿cómo adoptar una dieta correcta? ¿Sabemos exactamente qué comer y cuándo? ¿Respondemos de la misma manera a los mismos alimentos o cantidades? ¿Qué entiende el consumidor por salud y alimentos saludables? Algunas respuestas a estas preguntas nos llegan desde el centro tecnológico AZTI que está trabajando e innovando para dar solución a estos nuevos problemas y retos durante los próximos años.

Uno de los principales condicionantes a la hora de mantener una dieta saludable es la parte emocional del consumidor que determina irremediablemente su relación y hábitos con la alimentación. Para dar voz a estos problemas “ocultos” que tanto impacto producen, desde AZTI se está investigando en la identificación y el análisis de las implicaciones que las emociones tienen en el proceso de toma de decisiones del consumidor, así como en la medición de la respuesta emocional de los consumidores frente a diferentes productos alimentarios.

Big data, nutrición de precisión y nuevos alimentos.

Entre los numerosos retos a los que se enfrenta el ámbito alimentario en los países desarrollados y a los que AZTI está aportando soluciones, se encuentran tres:

En primer lugar, mejorar la calidad de vida aportando la alimentación y suplementación idóneas para estar vital. AZTI está trabajando en la formulación de alimentos de alto valor añadido adaptados a las necesidades nutricionales, a las capacidades sensoriales y las preferencias de grupos poblacionales específicos (niños, sénior, colectividades…). Gracias a la utilización del Big Data, el centro tecnológico está trabajando en realizar una nueva segmentación del consumidor, basada en el estudio de los perfiles moleculares, de microbiota, sensoriales, de preferencia y psico-sociológicos.

En segundo lugar, retrasar los desajustes asociados al paso de los años y al envejecimiento (deterioro cognitivo, artrosis, disfagia, etc.) a través de una alimentación dirigida, personalizada y específica en cada etapa. A través de nuevos productos que permitan personalizar la dieta se cubren tanto las necesidades nutricionales específicas, como de preferencia, conveniencia y concienciación hacia un estilo de vida saludable. Así mismo, está trabajando en la nutrición de precisión, entendida ésta como la adecuación de la alimentación a las necesidades específicas del individuo, En este sentido, utilizan la lipidómica de membrana celular para la determinación de los requerimientos nutricionales específicos de diversos grupos poblacionales y, en consecuencia, crear una variedad de productos saludables.

Por último, conseguir que el cuerpo responda mejor a un tratamiento médico, en el caso de la población con patologías graves (enfermedad cardiovascular, cáncer, Alzheimer …). En AZTI trabajan en el diseño de nuevos alimentos que estimulen la sensorialidad alterada de los pacientes con cáncer, a través de una experiencia multi-sensorial, favoreciendo una óptima nutrición y mejora del estado de ánimo, y por tanto de la salud, gracias al incremento de la sensación de placer durante la alimentación del paciente.

Los retos actuales requieren enfoques completamente novedosos y multidisciplinares. La capacidad de aportar recomendaciones dietéticas basadas en necesidades y preferencias individuales puede ayudar a dar respuesta a la situación de la sociedad moderna en materia de nutrición y salud. Y, por supuesto, suponen una gran oportunidad para el sector de la alimentación.