Almudena Fontán, Víctor Valencia, Ángel Borja, Luis Cuesta y Marina Chifflet. Expertos en funcionamiento de los ecosistemas marinos. AZTI

En el Golfo de Bizkaia no existen muchas localidades donde se lleven a cabo mediciones y muestreos de forma regular y continuada en el tiempo y que abarquen la columna de agua desde la superficie hasta el fondo. Entre las series existentes (Vigo, A Coruña, Cudillero, Gijón y Santander pertenecientes al Instituto Español de Oceanografía), la serie más antigua está localizada en el litoral vasco frente a nuestras costas (Transecto D1-D2 en la Figura 1).

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Figura 1. Localización del transecto D (estaciones D1 y D2) perteneciente al programa de monitorización hidrográfica de largo periodo de la Fundación AZTI.

El programa de monitorización hidrográfica que originó dicha serie, denominado VARIACIONES, se inició en 1986 por decisión del Departamento de Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco y lo ha realizado desde su inicio AZTI. Las medidas se realizan mensualmente con perfiladores (Figura 2) que registran la temperatura y salinidad de la columna de agua (junto con otras variables complementarias) en dos estaciones situadas sobre fondos de 60 y 110 metros de profundidad, a poco más de 3 y 13 km de la costas frente a Pasaia.

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Figura 2. Perfilador de temperatura y salinidad o CTD (Conductivity, Temperature and Depth – Conductividad, Temperatura y Profundidad por sus siglas en inglés).

Este tipo de observaciones de largo plazo son de gran interés ya que permiten calcular estados promedio a partir de los cuales se pueden hacer distinciones cuantificadas y precisas entre condiciones medias o normales en el clima oceánico y condiciones anómalas o fuera del rango. La repetición periódica y sistemática de las mediciones permite ver si las diferencias interanuales son ocasionales o se mantienen varios años con el mismo signo, dando lugar a periodos o regímenes especiales y a ciclos plurianuales. Por ejemplo, en la Figura 3 podemos observar la evolución de la temperatura en la columna de agua en 2017 con respecto a la media de largo periodo (1986-2017) para la estación más oceánica (D2).
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Figura 3. Evolución a lo largo de 2017 de la temperatura en la columna de agua con respecto a la media de largo periodo (1986-2017) ± desviación estándar (D.E.) en la estación D2.

En el año 2017, tras un mes de enero muy frío se registró un febrero muy cálido, lo que dio lugar a que, para ese mes, la temperatura de la columna de agua se situase en torno a la media de largo plazo. En marzo continuaron las altas temperaturas y el calentamiento del agua de mar se propagó a marzo y abril, con valores de temperatura más elevados que los habituales para el comienzo de la primavera.

Si no se registran situaciones extremas, la progresión de la temperatura de las aguas superficiales se acopla bien con la evolución de las temperaturas medias mensuales del aire, mientras que el calentamiento de las aguas subsuperficiales y profundas presenta mayor inercia y, por tanto, la evolución de la temperatura media de la columna de agua presenta un cierto retardo respecto a la temperatura atmosférica.

Así, como consecuencia de la moderación de las temperaturas en abril, en mayo la temperatura del mar también osciló en torno a la media de largo periodo. Las altas temperaturas de mayo y junio dieron como resultado un fuerte calentamiento de los niveles superficiales y subsuperficiales de la columna de agua. En julio se modera el incremento de la temperatura superficial del mar, pero el exceso de calor aparece distribuido en la primera mitad de la columna de agua debido a la mezcla vertical producida por varios episodios de viento y turbulencia, inusualmente intensos, que se registraron a finales de junio.

La recuperación de temperaturas normales para la época durante los meses de julio y agosto dio lugar a que en agosto la temperatura del mar se situase en el rango habitual para dicho mes. Nuevamente, en septiembre se registraron eventos intensos de mezcla vertical, hundiendo y mezclando aguas superficiales todavía cálidas, lo que produjo que la temperatura media de la columna de agua fuese superior a los valores habituales para la época de transición de verano a otoño.

Octubre destacó por ser muy cálido y estable, lo que se tradujo en temperaturas excepcionalmente elevadas (de hasta 20 °C en los primeros 20 metros). La situación registrada a finales de noviembre es el reflejo del primer pulso importante de enfriamiento y mezcla vertical, aunque todavía se mantiene cierta estratificación que diferencia las aguas subsuperficiales de las más profundas. Por último, en diciembre,  se produce un enfriamiento adicional de las aguas y un nuevo pulso, más importante, de turbulencia con mezcla vertical y hundimiento, que se traduce en una fuerte homogeneización de la columna de agua. Como consecuencia del predominio de las anomalías positivas de temperatura, los valores medios de la columna de agua en diciembre se mantienen ligeramente superiores a los habituales para la época.

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