En las últimas décadas, Donostia-San Sebastian ha crecido extendiéndose por las colinas que rodean el centro de la ciudad y ocupando las zonas llanas de las vegas próximas. La ciudad antigua, tanto el casco histórico situado junto al monte Urgull como el ensanche del siglo XIX y principios del XX, ocupan sin embargo una superficie no demasiado extensa que es conveniente conocer y disfrutar a pie y sin prisas.
Además de paisajes urbanos sobradamente ensalzados y de una gastronomía excelente, Donostia-San Sebastián ofrece al visitante una programación cultural y festiva que abarca prácticamente todos los meses del año; desde las tradicionales fiestas invernales de Santo Tomás y San Sebastián hasta los grandes acontecimientos culturales del verano donostiarra, como el Festival Internacional de Jazz, la Quincena Musical y el Festival Internacional de Cine.